Monday, August 08, 2005

Correspondencia

Hola:

¿Sabes una cosa? Cada vez que pienso/siento la felicidad llegandome al alma, me es inevitable tu imagen. Me viene a la cabeza ese «asunto pendiente» que - me sigue pareciendo - existe entre tu y yo. Me produce un cierto malestar que se convierte poco a poco en intranquilidad, y en esa medida se aleja toda posibilidad de ser/estar feliz.

Y solo desde aquí, apoyada sobre la inevitable levedad de nuestra existencia, me doy cuenta que ya nisiquiera se trata de arrepentimiento. La vida nos sucede como en efecto sucede, no de otra forma. Y no hay manera de "comprobar" si lo que hicimos estuvo bien o estuvo mal. Quizá nunca nos quisimos tanto, quizá nunca fuimos las amigas que pretendimos ser. Lo sospecho en mi falta a nuestro pacto de confianza y en tu aparente incapacidad de perdonarme.

Hace unos días me encontré con él, nos saludamos sin juzgarnos. No como pretendiendo que nada hubiese pasado, más bien aceptando la probabilidad de haber sido únicamente víctimas de las circunstancias. Especialmente comprendiendo que uno sobre el pasado puede volver para aprender, para reflexionar, para revivir... en fin, ¡para tantas cosas! Pero jamás para cambiarlo.

Ya no voy a pedirte perdón. Porque no me hace falta, como tampoco tú, como seguramente yo no te hago falta a tí. Solo te pido un último encuentro, el chance de darte la cara para que frente a frente escribas el final de esta historia. Lo que suceda me tiene verdaderamente sin cuidado, y es que la vida es tan leve que no hay razón para sentir que debo cargar con ella. Solo te pido - te suplico - esa última cosa: u n f i n a l, un final que me asegure el siguiente comienzo.
¿Qué dices?

1 Comments:

Blogger Ivan Casas Ruiz said...

Siempre había pensado que el arrepentimiento es un peso que debemos cargar de manera ineludible como castigo por nuestras culpas, pero últimamente me he dado cuenta que, como le dices a tu amiga en "Correspondencia" y como me lo contabas personalmente el otro día, en ocasiones somos víctimas de las circunstancias y de los errores no podemos mas que aprender. Si en algún momento, cuando veas de cerca la felicidad, te atormentan tus errores del pasado, recuerda que para salir de este laberinto el camino más adecuado es empezar perdonandonos a nosotros mismos.

11:49 AM  

Post a Comment

<< Home

Mesothelioma
Mesothelioma