Caridad
"... vivir mi libertad sin restricciones y mañana como un ser libre compartir con el mundo la alegría..." Esta frase hace parte de un discurso que escuché hace unos momentos, la emitió un habitante de la calle que se subió al bus a probar suerte, a pedir una limosna para satisfacer las necesidades de su ahora. No dejo de repetirla en mi cabeza... es como si alguien más hubiese enunciado una de esas verdades cuyo eco me ha llegado siempre desde el interior. Creo que para mí la libertad es el valor más grande al que se puede aspirar, creo que por eso defino el amor como la libertad absoluta, creo que por eso me produce tanto hastío "el deber ser", creo que por eso odio los disfraces y busco la transparencia. Porque si consigo el éxito o el fracaso quiero que sea desde mi propia perspectiva, porque quiero siempre la libertad de vivir e incluso la de morir, porque no quiero que nadie ame o deteste lo que se imagina que soy, porque odio tener que actuar frente a alguien y alimentar su estereotipo me hace sentir encarcelada, porque la libertad es ante todo libertad de elegir... no importa que sean las propias cadenas. Creo que por eso cuando le dí una moneda... me pareció que fué el quien me regaló una lismosna, una ínfima parte de su libertad, de la primera verdadera libertad que me he tropezado en la vida. |

1 Comments:
lo que escribes es muy bello...y certero.
pero supongo que inevitablemente acabamos pro amar las cadenas que nos atan: consumo, egoismo, comodidad, etc.
sólo los que la sociedad denomina locos se atreven a renunciar a lo que nosotros llamamos 'una vida normal'. y los locos, en el fondo somos todos los demás, los que vamos cediendo, poco a poco
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